viernes, 8 de diciembre de 2017

No sé si alguna vez voy a entender lo que se siente vivir sin todo el peso en mi nuca de las cosas que no tienen sentido. ¿Cómo vive la gente sin cuestionarse lo al pedo que es todo realmente?
No sé si es que mi cerebro no funciona como corresponde o si, al contrario, funciona como se supone todos debemos funcionar. Si yo soy la loca o el resto.
Porque en este momento, si bien no esta todo perfecto aunque sea tengo de donde agarrarme. Conseguí cosas importantes y estoy rodeada de gente que me quiere. Todavía hay mucho por hacer.
Pero a medida que avanzo me doy cuenta de que nada de lo que haga, o que cualquiera haga, sirve. No, porque no importa la clase de vida que tengas, si te levantas todos los días y trabajas hasta la noche, o si estudias o si te dedicas a cualquier otra cosa. Cualquier estilo de vida no va a generar un cambio. Igual vas a dejar de existir.
¿Así qué, para qué es todo esto?
¿Por qué?
Vivo conflictuada entre dos escenarios. El miedo paralizante a la no existencia y la falta de fuerza que tengo para vivir. La vida no me interesa pero no vivir me espanta.
Mientras más cosas hago, más inutil se siente.
Pero no me siento triste, en realidad. Al menos no todo el tiempo.
Y no se si esto es algo que pueda solucionarse, porque no hay otra cosa.
Yo me voy a morir, y la gente que amo se va a morir. Y todo lo que yo haga se va a morir conmigo. Y no va a haber nada. Y no tiene sentido.
No tiene sentido.

martes, 10 de mayo de 2016

¿Dónde estoy ahora? Casi podría decir que es el mismo lugar de siempre.
Y sin embargo, algo resplandece.
Algo oscurece.
Tengo tinta en las manos; ensucian las sabanas y las paredes cuando busco estabilidad. No llegan a mancharte, vos esclareces.
Yo oscurezco.
Y desaparezco.
Y siempre me mata de a poco, en las noches de frio confuso, el saberme desaparecida si no es entre tus brazos.
Dibujé una flor en mi mano, confiando en que la tinta no volvería.
No de nuevo, si estoy descascarándome de mi corteza.
A veces me destiño si en la calle llueve. Mis ojos se tornan blancos.
Casi siempre están rojos.
Normalmente son grises.
De la flor nació una raíz, la raíz se sumergió en el pantano de tinta que me matiza el brazo. Un sinfín de ramas secas, intercaladas, negras solido oculta mis cicatrices de guerra.
No puedo lavarme la oscuridad del cuerpo.
Ni con tu claridad.
Pero lo intento.

Juro que lo intento.
Un espacio infinito y plagado de un vacío de intenso color negro.
Si cierro los ojos con fuerza puedo vislumbrar tenues luces de neón.
Pasillo largo de sombras arcaicas
Memorias aisladas que suplican clemencia
Personajes dibujados en tinta y sangre
Está ese suave sabor a fracaso atorado en mi garganta
Y no puedo evitar preguntarme por qué mi cabeza pesa tanto
¿Realmente hay ojos en el techo, las paredes, en el cielo?
Alguien se mueve, podría ser yo, pero ya no estoy segura
El escenario no cambia, gris, abstracto
Paredes largas y cuerpos anchos
No vale correr, no vale gritar
Las paredes se achican si intento moverme
El suelo tiembla si intento moverme
Todo pesa si me quedo quieta

Todo duele si me quedo quieta

jueves, 12 de noviembre de 2015

domingo, 4 de octubre de 2015

Vi al sol ocultarse y luego explotar el horizonte durante un periodo de tiempo infinito.
Vi al cielo teñirse de rojo sangre y lo sentí llorar y golpear al suelo con rocas y hielo.
Hoy el cielo es otro niño que no comprende.
Lo observé resquebrajarse, hacerse de cortes afilados de negrura infinita.
Al caer la noche, ya no había más cielo.
Crecí acostumbrada a esa ausencia.
Crecí siendo creyente que todos veían el mismo paisaje.
Un puñado de astillas de vidrio gravitando, muy, muy lejos de nosotros.
Y a veces brillaban en cuanto todo se tornaba oscuro, y al salir a la calle uno creía en la promesa de algo que duraría toda una vida.
Pero yo vi al cielo romperse una vez.
Excepto que no recuerdo por qué.

Vi personas atolondradas caminando bajo una pintura de luces de neón.
Ninguno levanto la vista, ni siquiera una vez.
Escuché sirenas sonando y algunos ladearon la cabeza en mi dirección.
Las luces de neón revistieron cada recoveco de alma.
Como si estuviese desnuda.
Pero no había nada que brillase demasiado como para llamar la atención de alguien.
Así que siguieron caminando.

A veces las astillas se alinean y proyectan figuras.
A veces puedo sentir que me incitan a levantar la vista para mostrarme el pasado.
Otras veces, creo distinguir dibujos de lugares en donde mi cuerpo se siente en paz, y mi mente descansa durante unos instantes.
A veces esas figuras me traen pesadillas. Y me aparto de la ventana y me encuentro enfrentando una realidad donde nada brilla demasiado.
Casi siempre elijo el cielo. Aunque este roto.

En otros momentos, lo veo teñirse de colores.
Algunas semanas son colores de calor y fuego.
Y mi pecho se inflama y siento mi piel erigirse en un plumaje que me promete eternidad y sabiduría.
No dura demasiado, y de todas maneras, aun puedo ver las cicatrices del cielo.
Y la oscuridad sigue siendo más magnética que el brillo.
De a ratos, las sombras oscilan en débiles colores que me recuerdan a un arcoíris, o a lo que solía serlo.
Otras veces puedo jurar que viejos retazos de vidrio caen hasta el suelo.
Una lluvia de polvo suave que pintan edificios y personas y los hacen brillar durante un rato.
Me gusta ver el brillo en mi cuerpo, durante un rato.

Un día decidí alejarme de la ventana.
Cerré las cortinas y aparté mi cerebro del cielo roto y el vidrio iridiscente.
Y no pensé demasiado en las hendiduras negras, que cada día se apartaban más.
Y apagué el teléfono, y cerré la puerta e hice oídos sordos a cualquier voz que no fuese mi consciencia.
Ignoré durante un tiempo las paredes a mí alrededor.
E ignoré todo lo que pude aunque no sabía muy bien qué tenía ignorar.
Ignoré durante un periodo infinito de tiempo.
Y luego las paredes comenzaron a resquebrajarse.
Como piezas de un rompecabezas que alguien decidió desmontar.
Espere que el techo me aplastase, pero este no era más que escombros gravitatorios.
Y no brillaban.

Salí del cuadrado destrozado y de nuevo me encomendé al cielo.
Quise fingir que veía lo que los demás.
Aunque esta vez era más oscuridad que restos de astillas.
Así que me senté y con una pinza quise alivianar mi pecho de los trozos de vidrio atorados que pinchaban mi garganta y mi estómago, y mis huesos.
Pero la lluvia llegó y era imposible buscar refugio.
Y el vidrio me cortó la piel y allí se ubicó, tapando agujeros vacíos de mi carne con leves toques de luminiscencia.

Entonces intenté arreglar el cielo.
Trepé hasta lo alto de una montaña, y me encontré con el límite.
Y vi de cerca las astillas y no eran más que pequeñas piezas de rompecabezas que podían encajarse la una con la otra.
Tome una pieza, y luego otra, y luego otra.
Por un periodo infinito de tiempo.
De reojo noté que no era la única que deseaba arreglar el cielo.
Otras personas que no brillaban estaban ahí.
Nadie hablaba y todos fingimos que no nos veíamos.
Pero continuamos arreglando al cielo.
Al principio cada unión se dejaba ver con una marca rojiza.
A veces más fuerte, dependiendo de lo que costase pegarlas.
Y a veces no se veían, eran estas piezas que anhelaban volver a tocarse.

En varios puntos del globo veíamos al cielo en su lenta reconstrucción.
Trajimos escaleras según nos íbamos alejando del suelo.
Otros no precisaban de nada más que sus manos y sus pies y se prendían con delicadeza y escalaban del otro lado. A algunos les tomaba más tiempo, a otros, apenas les podías recordar a medida que reparaban su cielo y desaparecían.
Yo me tomé mi tiempo.
A veces me costaba trabajo alcanzar algunas piezas, y estas luego no deseaban encajar en su lugar. Algunas piezas estaban carcomidas en los bordes. Otras partidas, otras simplemente parecían inalcanzables.
En algún momento, frustrada, decido apartarme un instante y me siento en el suelo.
Las piernas cruzadas, el corazón molesto.
El cielo estaba cerca de finalizarse.
Mi parte aun no tenía remedio.

Una voz a mis espaldas me señala.
Me mira, a pesar de no brillar y me habla.
Señala los trozos de vidrio incrustados en mi piel y luego señala al cielo.
Vuelvo a levantarme.
Comienzo a quitar los trozos más pequeños, los que apenas se sienten y comienzo a reparar las piezas rotas.
Los fragmentos más grandes cuestan más. Son los que hieren mi garganta, mi pecho y mis brazos.
También son los que generan mayores cicatrices al desprenderse.
Por un periodo de tiempo infinito soy solo yo, desarmando mis piezas y reconstruyéndolas en el cielo.

De algún modo dolía menos.

lunes, 29 de junio de 2015

A little girl running in a wood
Of burning breeze and willow greens
In her hands she holds a basket filled up with loaded guns
A few drawings of her own
And a warning note signed like ‘mom’

Nor the butterflies distracted her
Out of her disposed mind
She will take this faithful basket
She would make her mommy proud

Now the wood  starts to draw
Giant eyes in all the leaves
And the bugs and other creatures
They all know who that girl is

“Little girl, where are you going with such a curious look?”
“Little girl better be careful don´t let yourself become a scum”

And the world starts to toss
And the ground shaking below
A circle drawn appears in it
Big and deep
Softly sings
“Jump in me”

Down she goes
Down the earth
The lights turns on and she finally see

A room of mirrors for walls
Her reflections shines
Is not herself what she sees
It’s a big weirdo guy

Dressed in black
Such a disguise
Two darks spots as his eyes
A cracky line as his smile
In his hand
She can see

A warning note signed like mom

Myself, the darkness


It was a pleasure to burn

Let myself become ashes in the fury of your tongue

In the coldness of your eyes i see the mirrors of your soul

And it´s grey
And you’re dead
It looks like you’re tired but you won´t give up
No when you can see inside my soul

Try to see the world through my eyes
I´ll show you a few colours
But please don´t take mine

I can take you to some places
Your place of grey skies and empty sorrow
I let you hold my hands and run across a field of death

Cry your pain and make it rain colours
Excruciate those tall walls who won't let you grow old

There you are
Feel it all

Let it go
Become a child and try again
The world is yours

I´ll hold you in your sleep
As long as you accept myself the darkness
As your dearest friend

miércoles, 10 de junio de 2015

A veces camino por un sendero teñido de quienes se rompieron a la más leve brisa de viento.
A prueba y error trato de componer los huesos,
Hilvanando cada historia.
Las adhiero a mi piel.
Las hojas secas se tatúan en mi piel.
Y dejo que la transparencia me invada.
Tan sencillo resulta camuflarse con la sangre de los caídos.
Dejo que mis dedos tracen un recorrido de arco iris en mis mejillas.
Esconden mi piel de porcelana y el viento sopla, intenta y no puede romperme.
No hay nada en mí para romper.
Porque yo soy la nada disimulando ser.

Teñida de colores a mitad de camino soy el sendero de las personas rotas.

martes, 5 de mayo de 2015

Maybe you lost someone you never expected you would lose. Maybe you lost yourself, that’s even worse. When you have bad days that just won’t let up, I just hope that you will look in the mirror and remind yourself of what you are and what you are not. You are not your mistakes. You are not damaged goods or money from your failed explorations. You are not the opinion of someone who doesn’t know you. You are a product of the lessons that you’ve learned. You are wiser because you went through something terrible. And you are the person who survived a bunch of rainstorms and kept walking. I now believe that pain makes you stronger. And I now believe that walking through a lot of rainstorms gets you Clean.

sábado, 4 de abril de 2015

A veces me resulta difícil entender los chiquitos que somos, como humanidad; comparado a todo. Mismo los árboles, el océano, el universo en general. Hay tantas cosas, tantas oportunidades.
Tan poco tiempo.
Y sin embargo, sin embargo, me cuesta tanto.
Intento que no, y creo que estoy bastante mejor de lo que estuve años atrás. Al menos ahora me siento más consciente, tanto de mis falencias como de mis mejoras, que a veces me cuesta reconocer, pero sé que están ahí.
A veces lamento un poco como todo esto me hizo alejarme tanto de la gente, mi propia soledad auto impuesta, a veces se me ocurre que las cosas podrían haber sido un poco diferentes. Yo podría haber sido diferente, un poco más atenta, un poco más valiente.
Pero eso es lo que tiene la vida. Oportunidades las tenes; miles, todo el tiempo. Van mano a mano con las personas que van apareciendo, los lugares, los libros oportunos. Una salida, un proyecto. Son señales que tenes que saber reconocer, como un libro que leí, lo cual es cierto.
La vida busca que te aferres a ella. Y yo quiero hacer eso, de una vez por todas.
No quiero sobrevivir, quiero vivir.
Dejé muchísimo tiempo sin publicar nada, casi sin escribir. Sin leer, sin salir de casa. Ya está, ya fue.
Voy a volver a buscarme, voy a encontrarme. Eventualmente voy a entenderme.
Es lo que hay, chicos, es lo que somos.
Lo cual esta bien, nadie nace sabiendo y entendiendo.
Hay que tratar, y ver que onda.
Es hermoso ver el cielo por las noches.

do you think i'm sexy? do you think i really care?

viernes, 20 de febrero de 2015

It’s like forgetting the words to your favorite song.
You can’t believe it.
You were always singing along.
It was so easy and the words so sweet.
You can’t remember.
You try to feel the beat.